Una posibilidad de
Viajar en el tiempo
Una de las injusticias más grande de la historia de la humanidad, y sin ningún reparo podemos adjudicarle inmediatamente la culpa a Dios, justamente debido al carácter devoto y servidor de los protagonistas[1]; es el fallido encuentro entre los dos compositores del periodo barroco: Johann Sebastián Bach y George Friedrich Händel.
Ambos
nacieron el mismo año[2]
y se convirtieron sin ninguna duda en parte del canon indiscutible de la Música
Clásica Universal. Pero también en su momento, gozaban de gran popularidad contemporánea.
Hecho que hizo que tuvieran conocimiento uno del otro y un profundo deseo de conocerse
personalmente.
Paremos acá:
¿Se
imaginan lo que hubiese sucedido en ese encuentro?
¿Nos
damos una idea de las consecuencias que pudiese haber tenido esa reunión?
Dos
de los compositores más grandes de la humanidad (casi en el comienzo de la
música occidental podríamos aventurar) juntos en una misma habitación. El producto
de esa reunión, hubiese sido tan fructífero que seguramente la historia tal
como la conocemos no sería la misma.
Bach tenía una gran estima por George Friedrich, y a menudo deseó conocerlo personalmente. Y como Händel fue también un gran intérprete al órgano y al clave, muchos de los melómanos de Leipzig y sus alrededores desearon tener la oportunidad de escuchar tocar a los dos monstruos frente a frente.
Primer
Intento
Händel
abandonó Londres en tres ocasiones con destino a Halle, su ciudad natal.
En
su primera visita -acaecida muy probablemente en 1719- , Johann Sebastián se
hallaba aún en Cöten, ciudad situada no muy lejos de Halle. El de Eisenach fue
inmediatamente informado de la inminente llegada de Händel y decidió viajar a
su encuentro. La mala suerte hizo que llegara a esa ciudad el mismo día en el
que Händel partía hacia Londres.
Segundo
Intento
Con
el tiempo, el creador del afamado coro Aleluya planificó un nuevo viaje a su
ciudad natal, fue entre 1730 y 1740. En esta ocasión el Quinto Evangelista
estaba enfermo en Leipzig. A toda prisa envió a Wilhelm Friedemann, el mayor de
sus hijos, llevando consigo una misiva en la que muy cordialmente invitaba a su
colega para recibirle en su casa. Lamentándolo muchísimo, Händel comunicó que
le era del todo punto imposible desplazarse a Leipzig.
Tercer
intento
La
última visita de Händel a Halle se celebró entre 1752 y 1753, cuando el creador
de los conciertos de Brandeburgo había fallecido.
A
veces una idea nace de una lectura, de una melodía, de una charla, de un
momento único que inspira[3].
Imaginarse que del encuentro de estos dos grandes hubiesen surgido grandes
ideas no es una “idea” descabellada. Que juntos hubiesen concebido una obra,
una pieza musical o conceptos nuevos de como debían tratan a la música, no es fantasear.
Y una melodía compuesta por estos dos tipos ¿Cuántas pasiones despertarían
durante siglos?
De
poder viajar al pasado, me encargaría de propiciar este encuentro entre estos
dos viejos simpáticos; con la esperanza que, en algún otro universo paralelo,
ya se hayan encontrado y tipos como yo 400 años después disfruten de los frutos
de esa charla.
Mientras
para este universo: una lástima.
Nota:
Recomendar
algo de cada uno de estos compositores es imposible. Cualquier pieza al azar
alcanza para sentir su grandeza.
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