viernes, 30 de diciembre de 2022

Índice General Para la Obra de Borges


Índice General

Para la Obra

De Borges



Crestomatías.
Escrito sobre Jorge Luis Borges.

Versión en PDF para descargar.

clic en titulo


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Respecto al índice

 

El índice tiene tres partes bien diferenciadas

La primera parte es el orden alfabético de todos los títulos, independientemente de en qué libro fue publicado. Esta parte es la que fue el motor de esta compilación.

La segunda es el orden cronológico de cada obra de Borges, con el detalle de cada título publicado en cada libro por el orden según el índice.

La tercera parte es un índice cronológico de los libros por título.

Por protocolo, nobleza obliga, incluimos una breve reseña biográfica de nuestro escritor predilecto.

 

Los índices alfabético y cronológico están organizados en columnas bien identificables.

 El título del escrito / libro en qué se publicó /detalle destacable sobre ese escrito


miércoles, 21 de diciembre de 2022

Metaliteratura - Haiku, Sonetos y Prosa de Metal


MetaLiteratura
Haiku s, Sonetos y algo mas


Llegó la segunda parte de esta fusión de Literatura y Heavy Metal.

2da parte:

1ra parte:


Carpeta drive:

h\m/ g

MetaLiteratura

Prosa, Haikus y Sonetos en Metal

En la novela más corta del Heavy Metal

La Literatura y el Heavy se fusionan

Como un riff de letras a la banda

de sonido de nuestras Metaleras vidas

Estrofas, versos, pregones, un villancico.

Rimas de hermandad y un sentimiento

Heavy Metal Literatura

Literatura

Metal

h6g


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h\m/ g

índice

 

6 Intro Saliendo de Pandemia 6 03

\m/ Pregón Metalero. 04

c Prosa I - Un Instante - 05

b Soneto I - Hoy Hay Recital - 06

d Haikus I - 07

b Soneto II - Chicas de Negro - 09

d Haikus II - 10

c Prosa II - Elogio del Fracaso - 11

- Soneto III - Soy en la Esquina - 12

\m/ Pregón de la Esquina. 13

d Haikus III - 14

- Soneto IV - Hermano Metalero - 15

\m/ Pregón Para un Hermano del Metal. 16

b Soneto Digresión - Héroes - 17

d Haiku Obligatorio - 18

- Soneto V - Llega la Banda a la Ciudad - 19

d Haikus del Rock - 20

d Haikus de la Tierra - 21

- Soneto VI Metal Misionero - 22

c Prosa III - El último álbum de Maiden - 23

- Soneto BIS - Sonetos de Metal - 26

6 Fuera de Programa 6 Villancico Metalero 6 27

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jueves, 15 de diciembre de 2022

Ojalá Sean Figuritas Falsas

 

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Ojalá Sean

Figuritas Falsas 


Crestomatías.

Escrito Mundialero. 

Tiempo de lectura: 6´ min.

 

 

Intenté, aunque me costaba un montón, abstraerme de mi mismo y analizar lo mucho que estaba disfrutando ese momento, pero me di cuenta que lo disfrutaba tanto qué, en mi análisis, disfrutaba de estar disfrutándolo.

Sacaba la lengua como si eso me garantizara que mi concentración sea más efectiva. Pegar adecuadamente la figurita en su álbum, en su lugar exacto, sin desviarse del marco, es casi un arte. Seguía siendo un niño en el proceso de apertura de cada sobre y pegado de cada figu, aunque en estos tiempos no necesitamos más la plasticola.

Todo iba sin problemas ¿quién se iba a imaginar esos malditos sobres?

Ahora que soy adulto me puedo dar el lujo de comprarme más de uno y venía muy bien, solo dos repetidas de quince, así que tomé el cuarto sobre. Estaba como desgastado, pero se percibía el holograma detrás del logo del mundial, antes el holograma en un objeto así era una cosa del futuro, hoy era tan cotidiano y me brindaba la seguridad de tener un producto oficial; pero lo sentí más pesado, como si hubiese levantado un sobre con rectangulitos de hojalata.

Algo pasó cuando lo tuve en mis manos buscando la posición correcta para abrirlo sin dañar las figus, algo que sabemos solo los que se enfrentan a este desafío de abrir sin romperlas.

Sentí una pesadumbre, qué, a la luz de los hechos, solo ahora puedo identificarla como tal. Lo abrí sin mayor problema, tomé las cinco figuritas, qué se sentían más pesadas, tenían polvo, una fina capa de polvo, pero no estaban sucias. Mi corazón tuvo un presentimiento, esa pesadumbre…

 

El primer problema fue obvio, Mohamed Al-faraj no estaba en Arabia Saudita. Mi sorpresa fue que la figurita era a todo análisis, totalmente original y oficial. Pero Mohamed no estaba en la selección convocado, no estaba en las páginas del álbum. A veces por problemas de lista de jugadores seleccionados y tiempo de impresión de las figuritas, estos hechos curiosos se suceden, googleé un poco y me enteré que Mohamed Al-faraj no existía. Antes de ponerme loco miré la siguiente figurita, sentí un pequeño soplo de aire al tomarla con mis dedos. Era la FWC 18, la pelota oficial del mundial Al Rihla con sus hermosos trazos azules, rojos y amarillos, pero estaba desinflada. O sea, la imagen era un perfecto y hermoso balón de futbol, pero totalmente desinflado o pinchado.

Algo estaba mal.

La tercera figurita de este paquete al tocarla, sentí una punzada de dolor, una presión en el pecho, era RUS 14. Pero Rusia no había clasificado al mundial, mire mi pulgar y estaba manchado ¿sangre? Era una pequeña película de fluido rojo, a veces el papel actúa como si fuera un filo y te corta, así que puteando revise mis dedos. No me había cortado. La sangre era de la figurita.

Asustado la tiré sobre el álbum sin parar de putear.

Ese viejo de mierda me había vendido un paquete de figuritas truchos.

 

Esa misma tarde con algo de vergüenza me había acercado al colegio primario del barrio; siempre que pasaba en el auto veía a ese casi decrepito viejo lleno de canas vender en su kiosquito ambulante golosinas y figuritas a los chicos en la puerta de aquella escuela primaria. Su local no era más que una bicicleta con una mesita portable adaptada al marco de la misma bici.

Cuando le pregunté al Viejo si tenía figuritas recuerdo me increpó ¿para qué las quería? y ¿si no me parecía que estaba grande para esas cosas?

“Es lo que todos repiten. Pero amo el futbol, encuentro tanto placer llenando el álbum como tomando una cerveza o comiendo un asado, soy grande lo sé. Pero el álbum no deja de ser un documento histórico que va a parar en mi biblioteca, y encima jugando. Necesito más figus”

Recuerdo que sonrió y me dijo, le quedaban tres paquetes de las comunes y dos paquetes de los especiales, recuerdo los saco del fondo de una caja.

“Acepto su respuesta porque es sincera, y que nadie lo juzgue porque creen que jugar es una cosa de chicos, disfrútelas, se va sorprender: el fulbo… es mágico

 

Volví a putear ¿El Viejo me había engañado? Era imposible, el sobre estaba intacto, impoluto, era un producto oficial.

Di vuelta la cuarta figurita. Era ARG19, Lionel Messi. Pero no era el Leo que todos conocíamos, entrado en algunas canas, un poco arrugada la cara y con una mano en el pecho, sonreía. Esa figurita era de un mundial por venir, pero yo ya la tenía en mis manos y a Messi se lo veía feliz.

La quinta figurita FWC 23 del sector de selecciones campeonas y mundiales. Era una imagen en blanco y negro, en la escuadra perfectamente acomodada para la foto, un intruso acompañaba la formación alemana de 1942. Era el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Martin Franz Julius Luther.

Ese mundial nunca se concretó. Pero yo tenía la figurita en mis manos.

Revise con cuidado el segundo paquete especial del Viejo. Todo estaba en orden, los colores, el tamaño, la marca de agua, el logo, todo estaba perfecto y cerrado herméticamente. Lo abrí.

Otra vez las figuritas me pesaron en las manos. Pogba, FRA 11, imponente, su sonrisa y su rostro oscuro parecían mirarme fijamente. En la frente tenia marcada la media luna del Islam, era evidente se la habían marcado con tiza o pintura blanca el día mismo que le tomaron la foto, como para diferenciarlo de los demás jugadores y los demás franceses, también pude sentir ese silencioso apartheid que sufren muchos europeos.

La siguiente figurita era más rara, de indudable autenticidad, aunque no encontré lugar en el álbum para colocarla. Un José Mourinho sonría, DT04. Todavía no había lugar para los directores técnicos en las páginas de los álbumes del mundial de turno. Lo que daría por tener la figu del doctor Bilardo. FWC 15, la numeración me indicaba que era un estadio, la di vuelta. Una imagen de una calle de tierra y dos pares de piedras simulando arcos: era el Potrero.

Me acordé del barrio ¿Qué VAR se hubiera animado a medir si la pelota fue muy alta en aquellos tiempos de goles y alturas dudosas?

La siguiente figurita estaba amarronada, había pasado mucho tiempo. Pero la esperaba tanto, la numero 117 del álbum del mundial Italia 90. La formación de Argentina. La había buscado, en recreos, en plazas, en las casas de mis amigos. Mi viejo había estado atento hasta con sus compañeros de laburo, pero no la habíamos podido conseguir. Treinta y dos años después por fin sacaba la figurita que tanto había buscado, ahí, en el sobre del mundial de Qatar 2022.

Cuanto miré la última figu, me vino el recuerdo exacto del momento de la imagen. El Diego en su gala de los setenta años. Gordito, pero de buen porte, chueco por las tantas patadas que le pegaron en su vida y vistiendo un traje azul muy fino, sonriendo y levantando las manos, saludando a todos los presentes, desde sus compañeros de la selección, como el Cani, a sus amigos otrora rivales, Lineker, Matthäus, más todos los grandes monstruos del futbol, qué se habían dado presencia esa noche para saludarlo, al Capitán, al mejor jugador de la historia, al ser humano lleno de errores, al único D10s.

La imagen de la figu me trajo un recuerdo tan vivido de la trasmisión de aquella noche. Solo que el Diego nunca estuvo ahí. Terrenalmente lo habíamos perdido en el 2020. La figurita de Leyendas. Tampoco tenía lugar en este álbum.

 

Se me empezaron a caer las lágrimas. Esas figus eran muy fuertes. Mi vista volvió a la de Messi, la mano tocando el corazón tapaba parcialmente el escudo de la AFA, y juro qué por la disposición de la estrella que se podía ver, que no había dos, sino tres. Pero no se alcanzaban a verlas. No puedo asegurarlo, pero la sonrisa de Leo me lo decía todo.

Las figus las guardé en un sobrecito de tela.

Por un momento, y después de tantas sensaciones que había sufrido al estar en contactos con ellas, y con lágrimas en los ojos, deseé que fueran falsas.

¿De dónde habían salido?, ¿De qué Tiempo extraño habían venido?, ¿Qué mensajes ocultos me estaban contando? ¿Cómo llegaron a esos sobres de figuritas?

Tal vez un multiverso, un viaje en el tiempo, otra dimensión, otra realidad, o la más triste, nuestra realidad sin censura.

“¿Tenés el álbum?” recordé me ofreció el viejo “Porque tengo de los especiales”.

El lunes, sin falta, a la salida del cole, iba a ir a comprarlo.

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El Brujo Olvidado

El Brujo Olvidado


Crestomatías.

Escrito sobre un Viejo.

Tiempo de lectura: 3´ min.


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La Guerra había empezado hace siglos.

Y era la misma que había visitado todos los lugares de la Tierra.

 

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Entonces el viejo Brujo caminaba una vez más a paso lento acompañado por su báculo golpeando el suelo…

Es que a veces solía salir de su escondite.

Vestía sus harapos, que otrora vieron mejores tiempos cuando todos le temían, su túnica arrastraba barriendo sobre el suelo las hojas que se caían de los jacarandas y se esparcían en el camino.

Ese horrendo perfume que despedían esas flores violetas.

 

Caminaba lento, no de cansancio, sino de dolor. Su barba raída y su pelo desprolijo, grises como la ceniza, sus ojos con furia contenida, su cara y sus manos arrugadas.

Había sido derrotado y condenado a vivir con el fracaso; todos los días veía sus caras resplandecientes.

Él que había sido el malvado absoluto de este lugar, ahora era una burla de tiempos pasados. Los odiaba.

 

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Más allá de los límites de la población, se enteró que el mundo se había detenido, que el Mal se esparcía a una velocidad que nunca se hubiese imaginado. Se sintió vivo de nuevo, esperando convertirse en un servidor de aquel Mal.

Al Brujo no le importaba ser el malo ni el villano.

 

Pero los malditos héroes, esos que no son más que boticarios modernos lo habían vuelto a conseguir. Alquimistas de pociones mágicas para frenar el orden natural.

La cura.

Que dolor le causaba tanta vida.

 

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Hace años se había sentido enfermo y en un giro del destino, lo llevaron secuestrado a sus tiendas de maléficas soluciones y lo curaron. En sus venas corría los denigrantes frutos de la maldita ciencia.

Pasó una motocicleta con el escape libre haciendo un ruido insoportable. Se sobresaltó. Todavía le asustaban el ruido de esos motores, de esos autos y cuatriciclos de la modernidad; solo tenían de bueno qué contaminaban con sus humos y gases.

 

Un grupito de niños, como siempre sucedía, se detuvieron frente a él, uno tenía en la mano una batata como si fuera una muñeca, pero vestida de reina, otro levantaba como si fuera un arma, un tenedor con una naranja pinchada, pero no la comía.

Juegos estúpidos de niños sanos y malcriados. Seguro sabían leer.

Desafiantes rostros alegres lo miraron, él podría haberles realizado un hechizo y despedazarlos, pero hacía tanto que no realizaba un hechizo ni conjuro que tenía miedo de fallar y pasar vergüenza, más vergüenza todavía.

Él, que había sido el terror de este lugar, ahora solo les mantuvo la vista con su rostro arrugado de tiempo.

 

Los chicos haciendo palmas, burlándose, cantaron todos en coro.

¡¿Y saben lo que pasó?! ¡¿Y saben lo que pasó?!

El viejo les gruñó y los niños salieron corriendo.

 

Ŏ|

 

¿Y saben lo que pasó?

Todas las brujerías del Brujo de Gulubú, se curaron con la vacuna del maldito doctor.

El Brujo, vacunado, vencido por la ciencia, regresaba una tarde más de deambular por la ciudad, a su cueva, por las calles asfaltadas que antes eran de tierra.

 

El tiempo ha pasado para el Brujito...

Ya nadie lo recuerda ni teme, antes asustados corrían los niños, pero hoy mayores ya no temen, tampoco cantan.

En Gulubú, todo cambió desde la llegada de la vacuna; en el mundo todo volvió a la normalidad, todo sigue igual con mucha gente buena, con demasiada gente mala.

El Brujo sueña con conocerlos y servirles.

El Doctor y la vacuna solo dieron un poco más de vida al resto.

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Naturalmente

por nuestra querida

María Elena Walsh.