lunes, 15 de julio de 2013

El Desierto




A unos trescientos o cuatrocientos metros de la Pirámide me incliné,tomé un puñado de arena, lo dejé caer silenciosamente un poco máslejos y dije en voz baja: Estoy modificando el Sahara. El hecho eramínimo, pero las no ingeniosas palabras eran exactas y pensé quehabía sido necesaria toda mi vida para que yo pudiera decirlas. Lamemoria de aquel momento es una de las más signiticativas de miestadía es Egipto.

Jorge Luis Borges del libro "Atlas" (1984)