jueves, 11 de junio de 2015

En un rato saldrá el sol



En un rato saldrá el sol
Desvelado, yo no soñé, pero la madrugada me ah cambiado
Me ah cambiado un poco mas
Reflexiones, soledades de cada hora perdida
Me prometí en vano que mañana (que es hoy en este mismo instante) mi vida cambiaria
Sé que es una batalla perdida o en su mejor esperanza una victoria pírrica
Donde los centenares de muertos son mis propios segundos despiertos sin alcanzar la gloria
La llamó gloria, porque cada tanto decido que es un final y que como un ciclo, todo vuelve a empezar
Tal vez si no escribiera esto y estaría durmiendo, los sueños me llevarían placido y atormentado a escribir una rustica sobre el desvelo.
Yo no podría darte mucho, solo historias impresionantes que otros a su vez en algún momento ya contaron.

viernes, 5 de junio de 2015

Promesas




Promesas

La criatura se escondió al escuchar la proximidad del ruido, bastó un movimiento fugaz para esconder su figura entre los arbustos de yerbas.  El auto se detuvo a la vera de la ruta, accionó las balizas y quedó inmóvil con el motor ronroneando.
La Caá Yarí, no se impacientó pero se sintió curiosa y sorprendida por la situación. Los autos con humanos no hacían eso comúnmente y solo se limitaban a trasladarse de un punto a otro sobre el camino; de vez en cuando alguno se detenía para tomarse fotografías o admirar el paisaje; era eso lo que ella estaba haciendo en ese momento.
En los yerbales miles de hojas de verde plata parecían tintinear con la brisa nocturna, la luz de la luna llena, mágica y circular las hacia resplandecer. Era un paisaje de oscuros rincones, verdes platas de yerba, azules profundos de cielo, marrones ferrosos de un suelo escondido en penumbras y alguna gastada y amarillenta luz artificial marcando alguna protección sobre la noche.
La hermosa guardiana de los yerbales, se detuvo a observar un humano que bajó del auto. Apenas atraída por la elocuencia de sus movimientos lo sentía más como una posible víctima. Probó mover las ramas del arbusto que era su escondite. El humano se asustó, quedó en guardia tratando de hurgar en la oscuridad; La Caá Yarí pudo sentir y oler su miedo, sonrió y volvió a mover el arbusto.
El humano, lentamente se movió de espaldas “llegó tarde” se excusó para esquivar el miedo, subió al auto y se perdió a velocidad por a la ruta. La Caá Yarí divertida se incorporó de pie y en todo su esplendor, tal vez un poco para que el humano pueda verla de reojo en su huida. Inmediatamente dio vuelta y pasó a admirar una vez más sus tintineantes hojas de yerbas, avanzó acariciándolas y sonriendo, a veces reía apenas en voz alta. Se sentía feliz cuidándolos y recorriéndolos, los había atendido y hecho crecer el doble para las últimas dos cosechas. Y por eso había venido esa noche.
 Se acercó al campamento improvisado de los peones.
Sabía que seguían llevando una vida sufrida y de constantes injusticias, los escuchaba charlar sobre patrones, precios bajos, pagas miserables, jornadas extenuantes, mujeres, futbol; había aprendido mucho de la vida moderna. Pero ella de corazón tan gentil y amante de las bellas cosas, no podía dejar pasar una traición.

A la mañana uno de los peones amaneció tieso, duro, muerto, pero con una mueca que asemejaba una sonrisa.
El patrón llegó al mediodía para estar al tanto del asunto y decidió quedarse a pasar la noche en la chacra, se lo veía preocupado por la causa de la muerte de su empleado, mucho más que los problemas legales de defunción y de la empresa.
Esa noche se acostó tarde, en realidad se quedó dormido sobre uno de los sillones “Malditas supersticiones –pensó-, ¿cómo voy a dejarme involucrar por historias de pobres?”

La Caá Yarí sintió el miedo de su presa, el traidor que mandaba a llamar por otro su presencia. Enfurecida avanzó hacia la casa, no podía dejar pasar una traición…
Momentos más tarde, se sentía tan triste que deambuló por los yerbales pasando su mano ensangrentada por las pequeñas y redondas hojas verde plata, cargando energías nuevamente de la luna, la tierra, el yerbal y la noche.

jueves, 4 de junio de 2015

Árbol solo (reversión en 2021)



Árbol solo


Cuatro elementos. Árbol solo.

Una semilla voló al viento, y conocemos al poderoso viento.

Cayó, se entregó a la tierra, la tierra la cobijó.

El agua de la lluvia bendita la insufló, el fuego de la vida creció.

Cuatro elementos.

Pasaron las estaciones, los hombres las acumulan en años.

Ahora en medio de la pampa, ilógico lugar, asimétrico en todo sentido.

Árbol solo crece al sol.

Afirman que, para los planes del Universo, ese árbol está en el lugar exacto.

Espera.

Árbol solo, cuatro elementos

Árbol solo.

                        Árbol solo.