Monstruo, bestia, criatura aberrante, blasfemia de
amor. El destino te condenó sin fealdad, astuto de palabras, caprichoso de
aventuras, enamorado de la vida. Allí parado frente a ella. Tímida levanta su
mirada, estira su mano, toca, acaricia tú mejilla.
-Elige una estrella.
-¿La que yo quiera?
-Cualquiera será tuya.
-Aquella que brilla mucho.
Y tú, monstruo que de magia sabes. Bajas la estrella
hasta las manos de ella. Juntas, sus dos manitas haciendo un hueco, la estrella
se esconde, revolotea intentando escapar pero sólo juega, haciendo cosquillas.
La musicalidad de su risa llena el aire de melodía...
-¡Es hermosa!
-Yo puedo darte lo que tú quieras.
-¿Cómo es eso? ¿Cómo lo harías? ¿Se puede?
-Sí, por amor todo es posible. Deja que te muestre.
Entonces ella por primera vez sospecha, por primera
vez se pregunta sí todo esto puede ser verdad. Pero esta tan encantada con tu
poesía, con tu sinceridad, con tu magia que acepta el desafío y se deja
envolver por tus canciones. Tarareas una canción de amor para besarla, una de
vida, para enseñarle, una de guerra, para asombrarla.
No hay guerrero que no anhelé volver,
No por el triunfo, sino por su querer.
De qué sirve un viaje, si no podré contar
A tus ojos y a tu asombro
Donde hube de pelear.
Bestia, asombrosa figura, muestras tu esplendor, tus
poderosos brazos son apenas la mitad de tus poderosas palabras. Tu sonrisa
enigmática monstruo, es tu don. La magia del saber es tu verdad, tu poder. Criatura inescrupulosa, cuenta, embriágala con mil historias de tiempos ajenos,
de universos distintos.
Ella ya pronto tendrá que amarte como tú ya la amas a
ella.
Y tu cintura, tiene el poder
De acariciar mis manos, por la mañana.
Y tus sueños, buscan en mí,
Que yo sea su vigía y los proteja.
Y tus labios, piden un beso
Desayuno tu sonrisa de luz y magia…
Tonto, perverso,
¿Qué pasiones te mueven mas allá de los limites?, ¿Qué apuros acuden a
tu tiempo para acelerar los días? ¿No ves que la verdad puede ser más dura que
la mentira? Que el verdadero tiempo de amor cumpla promesas y verdades
¡Estúpido Monstruo! ¡Retrocede!
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Y un Ángel bajó del cielo y encontró a los dos enamorados.
Pidió permiso para acceder al círculo de amor que habían trazado en la arena, y
así ingresó con las nefastas noticias.
-Este amor, debe ser anulado, por el bien de todos,
para el mal de unos pocos.
-Eso es imposible, amo a esta mujer y no renunciaré a
ella por los designios de ningún Dios o Castigo impuesto –se negó la Bestia, y
ella pensó que era lo más hermoso que había escuchado en su vida, pero se
preguntó ¿hasta qué punto es verdad la verdad de nuestros corazones?
-La verdad de vuestros corazones necesita fuego, un
fuego inmenso para forjarse como verdad –contestó el Ángel como si hubiese
escuchado la pregunta de ella-. ¿Creen que están dispuestos a pagar el precio?
-Claro que si ¡Demonio! –increpó la Bestia, insultando
la naturaleza del Ángel, haciendo un juego de palabras sobre verdades, sentimientos
y naturalezas correctas; Insultándolo así, demostraba de alguna forma, pensó
él, que cualquier tenia la razón y solo el amor podía imponerse victorioso y
veraz sobre el mundo.
-El Mundo no está hecho para que dos personas se amen
porque lo crean conveniente –con esto el Ángel hizo caso omiso al insulto y completó
de alguna manera la reflexión interna de la Bestia-. Hay formulas, permisos,
bendiciones.
Ella por otro instante volvió a pensar en eso. El
precio, lo correcto, los tiempos. Las Mañanas que iba a extrañarlo y no poder
tocarlo. Las noches que no alcanzan y siempre piden más.
-Tal vez debamos pensarlo –dijo en voz baja.
-¡No! –gritó la Bestia-. Si el Mundo debe aprender a
aceptar nuestro amor y el de tantos otros que se preparé, pelearé hasta las
últimas consecuencias.
-¿Pelearás conmigo Amante Apasionado? –dijo sarcástico
el Ángel.
-Retírate de este círculo –ordenó la Bestia apretando
los puños.
-Tienes todas las de perder Amante Apasionado –lo
volvió a mencionar de forma despectiva-. Escucha a los Consejeros, antes que
los Inquisidores tomen dictamen sobre este fortuito encuentro amoroso que ni
las estrellas paganas escribieron en el cielo.
“Mi estrella” pensó
ella, “¿Mi estrella no me guía?”, y se cubrió el corazón con las dos
manos asustada.
-¡Sal de mi círculo! –repitió la Bestia, mientras a
ella se le cruzó el pensamiento de “¿Mi circulo?”, había entendido mal, o ¿acaso
ese círculo no era de ella también?
-El desafío esta hecho –Aviso el Ángel- ¿Dispuesto a
pagar el precio?
La Bestia no midió palabras, y lanzó el primer puño
cerrado. El Ángel no lo esperaba y recibió el impacto de lleno, cuando intentó
defenderse ya era tarde. La furia descontrolada de esa fiera, la bestialidad de
criatura, el instinto asesino, la minuciosa estrategia de dolor que causaba ese
monstruo al Ángel porfiado, creyente de ideas que quizás ni su Dios aprobaba;
La Acción de la violencia, todo, todo el cuadro la desesperó e hizo que ella
comenzará a gritar.
-¡Detente! ¡No es justo!
Pero ya era tarde, el Amor se había convertido en
furia violenta y el miedo a perderla hizo que la Bestia intentará en cada golpe
dejar en claro el apreció que tenia por ella.
El Ángel en el piso batía sus alas, levantaba una fina
polvareda que se mezclaba con la sangre de su cuerpo. Intentó algunos golpes
que lastimaron a la bestia, pero era tal el poder de destrucción que la Bestia
no sentiría esos golpes hasta días más tarde de ese encuentro.
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El Ángel se escapa, vuela, y tú con puños sangrados,
te das vuelta, victorioso, ¡Oh Guerrero del amor! A cualquier precio defenderás
tu amada. Pero ya es tarde tonto.
El Ángel vuela, se pierde entre nubes. Y Ella se
pierde en el miedo, en el terror de tu violencia.
¿Cómo puedo amar a alguien que carga la destrucción a
flor de piel acusando al amor?
¿Cómo puedo abrazar a alguien que no duda en matar en
mi nombre?
-Debo irme para siempre.
-¿Por qué?
-Debo irme –lágrimas en sus ojos. Esta llorando.
Tratas de abrazarla, de darle amor, pero tu cuerpo
esta hirviendo de lucha, exhala el poder de la destrucción. Convencido tú de tu
buena fortuna, de tu indudable amor, ella te teme.
-Eres un monstruo –dice susurrando…
Monstruo, bestia, criatura aberrante, blasfemia de
amor. El destino te condenó sin fealdad, astuto de palabras, caprichoso de
aventuras, enamorado de la vida. Allí parado la observas como se aleja de ti
para siempre.
Monstruo convencido, Bestia defensora de ideales,
criatura aberrante de principios, furia de amor. Ella te teme para siempre. Ni
su perdón, ni el de nadie cambiarán el dolor que provocaste.
Vergüenza, Monstruo, pesa ya en tu alma las promesas
que nunca cumplirás.
¿Estabas convencido Monstruo? ¿Seguro de ti mismo?
¡Vamos! Repite conmigo monstruo y recuerdalo...
Monstruo, Bestia, Criatura aberrante, Blasfemia de
amor… ella se asustó.
Monstruo, Bestia, Criatura aberrante, Blasfemia de
amor… no lo olvides jamás.
Monstruo, Bestia, Criatura aberrante, Blasfemia de
amor… vuelve a tu caverna.
Monstruo, Bestia, Criatura aberrante, Blasfemia de
amor… Llora el error.
Fin (principio del castigo)
Inspirado en un fracaso real.
Para la confección del mismo no se ha lastimado ningún
ángel,
Y poco importa el dolor del Monstruo.
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