A unos trescientos o cuatrocientos metros de la Pirámide me incliné,tomé
un puñado de arena, lo dejé caer silenciosamente un poco máslejos y
dije en voz baja: Estoy modificando el Sahara. El hecho eramínimo, pero
las no ingeniosas palabras eran exactas y pensé quehabía sido necesaria
toda mi vida para que yo pudiera decirlas. Lamemoria de aquel momento es
una de las más signiticativas de miestadía es Egipto.
Jorge Luis Borges del libro "Atlas" (1984)

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