jueves, 19 de abril de 2012

El escorpión y la rana


El escorpión y la rana es una vieja fábula de origen desconocido, aunque se la anotan a Esopo. A continuación:

Había una vez una rana sentada muy pancha en la orilla de un río, cuando se le acercó un escorpión que le dijo:
—Che Amiga rana, ¿da para que me ayudes a cruzar el río? Podes llevarme en tu espalda…
— ¿Que te lleve a mi espalda? —Contestó la rana—. ¡Ni pensarlo! ¡Estás loco! Si te llevo en mi espalda, sacas tu aguijón y chau, me picas y fui. Lo siento, pero no puede ser.
—No seas tonta —le respondió entonces el escorpión—. ¿No ves que si te pincho con mi aguijón, te hundís en el agua y que yo, como no sé nadar, también voy con vos?
Y la rana, después de pensárselo mucho se dijo a sí misma "Si este escorpión me pica a la mitad del río, nos ahogamos los dos. No creo que sea tan boludo como para hacerlo". Y entonces, la rana se dirigió al escorpión y le dijo:
—Mira, escorpión. Lo he estado pensando y te voy a ayudar a cruzar el río -el escorpión se colocó sobre la resbaladiza espalda de la rana y empezaron juntos a cruzar el río.
Cuando habían llegado a la mitad del trayecto, en una zona del río donde había remolinos. De repente la rana sintió un fuerte pinchazo y cómo el veneno mortal se extendía por su cuerpo. Y mientras se ahogaba, y veía cómo también con ella se ahogaba el escorpión, pudo sacar las últimas fuerzas que le quedaban para decirle:
—¡Gil!, ¿qué haces?… ¿Por qué lo hiciste? Te vas a morir también -y entonces, el escorpión la miró y le respondió.
Lo siento ranita. Está en mi naturaleza.
Y poco después de decir esto, desaparecieron los dos, el escorpión y la rana, debajo de las aguas del río.



Apreciación final: Esta fabula no me acuerdo cuando la aprendí, pero en cada decisión que tomo, reflexiono sobre mi naturaleza y las fuerzas que me mueven. Cuando me hundo en el rio, sonrío tranquilo porque seguí a mi “Naturaleza” una vez más, pero sin poder escapar a ella. A veces no me siento orgulloso de ella. Pero a veces me da tranquilidad y me escudo sabiendo que al final y desde la orilla, alguien entenderá.

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