En un vértice del universo existen tres criaturas.
Una no tiene conciencia de si misma, las otras dos sí. Y de esas dos una puede viajar en el tiempo pero de nada le sirve porque no sabe diferenciar pasado o presente, porque cada vez que viaja lo hace hacia el mismo punto físico donde hace milenios esta atrapada, junto a las otras dos flotando en el infinito sideral.
Las tres están hechas de materia y energía pura, amorfas como nebulosas brillantes. Las tres son infinitas y esperan por una singularidad que las destruya.
En la otra esquina del universo existe una cuarta criatura que tiene conciencia de las otras tres y las espera.
Los seres humanos supieron de ella por una antigua profecía egipcia tergiversada; saben que emite luz y creen que es inteligente pero no pueden ni saben interpretarla. Ella, esta cuarta criatura flotando en el universo, también tiene conciencia de los seres que se hacen llamar humanos y los percibe como pequeñas cosquillas de luz.
Yo soñé con las cuatro prisioneras dos veces.
En una mi hermano me contaba de su existencia, en el otro sueño las sentí.
Este relato lamentablemente no tiene respuestas para las criaturas. Pero ellas siguen estando allí.
Esperando…

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