martes, 3 de diciembre de 2013

Un roedor en mayo hizo rock en Buenos Aires



Soy una mezcla de todas las fantasías juntas, la mentira que más te gusta.
Soy lo que siempre quise ser y no podemos negarlo
Encontrame en las calles

-Creo que disfrutamos como nunca de un recital, quizás el mejor de todos.
-¿Y qué es lo que lo diferencia de todos los demás?
Pensé unos segundos –Yo, sin duda yo, antes era otro, aunque siempre soy el mismo.

Buenos Aires natal, me recibió de otra manera a la que siempre me recibe.  Otra vez muchos amigos, paseos y compromisos con cosas de hace años.
Con amigos aprendiendo en charlas…
Con espacios y museos emocionado…
Con reencuentros de miles de años…
Con viajes a Júpiter y futuras premios nobel…
Con la misma banda 25 años después…

Con amigos aprendiendo en charlas…
Desde el folclórico ballet nacional con gente que sabe de estas cosas…
Con espacios y museos emocionado…
Aconsejo, como a mí me lo hicieron hace unos años y me lo mencionaron otra vez aquí, visitar el museo de Bellas Artes. Un hermoso lugar donde la belleza de la humanidad se manifiesta en arte, con increíbles logros visuales que estimulan al palo tu corazón. Estaré viejo, pero tuve que retirarme antes de emocionarme más.
Viajando en el tiempo por lugares que uno no visitaba hace años.
Con reencuentros de miles de años…
En un bar de la vida, por tiempos perdidos donde se juega ajedrez, pin pon y billar en hora de la madrugadas sentados a mis lados estaba un compañero de secundaria y otro compañero de primaria ¿Acaso eso no es inmensa suerte?
Las futuras premios nobeles nos abrieron la cabeza cual ratones de laboratorio para contarnos lo importante que es usar ratones de laboratorio para que los abuelos, tíos, padres y amigos sigan estando acá acompañándonos… Gente que ayuda a gente, en silencio.
En ese mismo bar, nuestra poderosa aura adquiere pasajes exclusivos a Júpiter, los refutadores de leyendas dirán que el viejo loco solo nos vendió dos lapiceras, pero esa es la fachada de tan importante emprendimiento intergaláctico.
También encontramos a primos perdidos, de ese árbol llamado familia que ni los hachazos del tiempo lo derriban.
Con la misma banda 25 años después…
Rata Blanca tiene 25 años, se juntaron nuevamente todos sus integrantes, nosotros hace 23 los seguimos a todos lados.
Ahí estuvimos en un repaso de casi toda una vida con las canciones que nos acompañaron en cada salida a la calle, en cada abrazo en la noche.
Y confirmar una cosa, es imposible arrepentirse del camino elegido.

“No seré uno más, Rock and Roll, vos me diste libertad”

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